Desarrollo Emocional (Bowlby)

 Desarrollo emocional

Al nacer ninguno de nosotros somos capaces de regular nuestras propias emociones. La relación más temprana que se establece y nos permite aprender a regular nuestro sistema emocional es la vinculación afectiva con el cuidador más próximo, que se encargará de responder a nuestras señales o reacciones emocionales (Fonagy, 2004).

El primero en desarrollar una teoría de apego con el objeto de describir y explicar porqué los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores, así como los efectos emocionales que resultan de la separación, fue John Bowlby.


¿Qué es y cuál es la función del apego?

Para Bowlby el apego es una conducta instintiva, activada y modulada en la interacción con otros significativos a lo largo del tiempo. Es un sistema de control, un mecanismo que adapta la conducta a la consecución de fines determinados por las necesidades del momento. Así el deseo del niño de proximidad o contacto con la figura de apego no es constante, sino que depende de factores endógenos y exógenos (miedo del niño, o situaciones potencialmente peligrosas).

Se trata de representaciones mentales generadas la primera infancia a partir de la interacción con los padres o cuidadores principales e incluyen información sobre sí mismos, la figura de apego y la relación entre ambos.

Es decir, una idea de quiénes y cómo son sus figuras de apego, y qué puede esperar de ellas. Una vez interiorizados por el niño, los modelos representacionales de su relación con las figuras de apego, estos mismos modelos le van a servir de guía para el establecimiento de otras relaciones significativas.

Se desarrollan 4 tipos diferentes de apego, cada uno dependiendo de la relación que se tenga con el cuidador primario, además, cada apego tiene sus diferentes características.

Apego seguro:

Explora el medio activamente cuando está con su madre. En ausencia de mamá disminuye su conducta exploratoria y se muestra afectado por la separación. En el reencuentro con mamá busca tener contacto físico con ella, se alegra y continua con la conducta exploratoria.

Apego ambivalente:

El niño se pone ansioso y es poco probable que explore el ambiente mientras su madre está presente, ante su ausencia muestra angustia y a su regreso oscila entre la irritación, la resistencia al contacto y el acercamiento.

Apego evitativo:

Los niños se muestran bastante independientes. Desde el primer momento comienzan a explorar e inspeccionar el ambiente, aunque sin utilizar a su madre como base segura, ya que la ignoran. Cuando la madre abandona la habitación no parecen afectados y tampoco buscan acercarse y contactar físicamente con ella a su regreso. Incluso si su madre busca el contacto, ellos rechazan el acercamiento.

Apego desorganizado:

Se trata de los niños que muestran la mayor inseguridad. Cuando se reúnen con su madre tras la separación, estos niños muestran conductas confusas y contradictorias. Algunos lloran de forma inesperada tras mostrarse tranquilos.



Fuentes bibliográficas:

Camps, S., Castillo, J., & Cifre, I. (2014).Apego y psicopatología en adolescentes que han sufrido maltrato: implicaciones clínicas. ELSEVIER; Revista Clínica de Salud. 25 (1), pp. 67-74.

Camargo, S., Kallsten, M., Spengler, M., & Torres, A. (2017). Apego y Lactancia. Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.

Bowlby, J. (1998) El apego y la pérdida. Paidos: Barcelona.

Comentarios

  1. Me gustan las imágenes que utilizaste como ejemplo para representar cada tipo de apego, muy acertadas. La información es breve pero clara y concisa.

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